28 DE NOVIEMBRE DE 1972: EL PRIMER COMPAÑERO DESAPARECIDO
El 28 de noviembre de 1972, en Rosario, ocurrió la desaparición de Ángel “Tacuarita” Brandazza, primer caso de esta naturaleza ocurrido en nuestro país, según lo registrado por la CONADEP.
La necesidad de recuperar la memoria y de pensar que otro país hubiera sido posible si aquel caso no quedaba impune, es lo que nos hace volver a contar esta historia y, sobre todo, recordar las lúcidas palabras de los padres de “Tacuarita” que, como nadie presagiaron en aquel momento lo que sucedería después. “Al impulsar y promover la investigación del secuestro y posterior desaparición de nuestro hijo, solo nos mueve el deseo de que en el futuro otros padres no vean enlutados sus hogares por hechos similares del que hoy enluta el nuestro”, declararon Ángel Emilio Brandazza y Lorenza Cancela de Brandazza, en un comunicado publicado el 27 de julio de 1973 en el diario La Capital de Rosario. No se imaginaron en ese momento que sus deseos no se iban a cumplir y que miles de padres de todo el país vivirían esa misma historia de horror tiempo después.
Ángel Enrique Brandazza nació el 22 de mayo de 1949 en Blacquier, Provincia de Buenos Aires. Dejó esa ciudad en los primeros años de su vida para radicarse con su familia en Venado Tuerto, al sur de Santa Fe. Luego de cursar la secundaria en el tradicional Colegio Sagrado Corazón, decidió continuar sus estudios en la Facultad de Ciencias Económicas de Rosario. Y es en esa ciudad donde desapareció el 28 de noviembre de 1972. Tenía 23 años y militaba en la Unión de Estudiantes del Litoral, agrupación universitaria peronista que integraba la Unión Nacional de Estudiantes.
“Tacuarita”, era reconocido entre sus pares de militancia por su fuerte trabajo solidario en los barrios marginales de Rosario.
Su caso fue un trágico modus operandi que luego se repetiría por miles durante la dictadura cívico militar genocida que azotó a nuestro pueblo a mediados de los setenta. Fue apresado, torturado hasta la muerte y su cuerpo, desaparecido por integrantes del ex comando SAR (Sub–área Rosario), organismo dependiente del II Cuerpo del Ejército e integrado por militares, policías y gendarmes. Su domicilio fue incautado y le robaron pertenencias. Sus victimarios, cuando tuvieron que responder ante la justicia ordinaria, se ampararon en su condición de militares para hacerlo ante el fuero castrense. Lorenza Cancela de Brandazza fue la primera madre en ir casi todos los días a golpear las puertas de los cuarteles, lo mismo que tiempo después harían “esas locas de la Plaza de Mayo”, nuestras queridas Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Integrantes de la Iglesia Católica prefirieron el silencio, antes de peticionar por la verdad sobre lo ocurrido con “Tacuarita”.
“¡Soy Brandazza, me secuestra la policía!” Fue el último grito en búsqueda de salvación y como denuncia de lo que estaba padeciendo, mientras lo introducían en un Ford Falcon.
Según el médico Miguel Ángel Hadad, Brandazza falleció a raíz de las torturas el 29 de noviembre de 1972, al día siguiente de su secuestro. Dos policías rosarinos señalaron como el responsable de las torturas al coronel de Inteligencia del Ejército Luis Alberto Sarmiento, padre de la jueza María José Sarmiento.
El 25 de mayo de 1973, asumió como presidente de la Nación, Héctor Cámpora, y como gobernador de Santa Fe, Carlos Sylvestre Begnis. Se decidió conformar la Comisión Bicameral Investigadora de Apremios Ilegales y Tortura de la Provincia de Santa Fe integrada por diputados y senadores, que descubrió cómo secuestraron a Tacuarita y quiénes eran los involucrados.
A pedido del Ejército, el presidente Perón dispuso que el caso fuera juzgado por un instructor militar y designó para ello al general retirado Carlos Alberto Caro. A partir del aumento de secuestros, torturas y asesinatos, y con la instauración de la dictadura, el expediente quedó en el olvido.
Se cumplen 53 años de impunidad de aquél hecho que presagió de la peor manera lo que ocurriría en la Argentina a partir de 1976.