28 DE AGOSTO DE 1948: EVITA ANUNCIA EL DECÁLOGO DE LA ANCIANIDAD

Las personas adultas mayores tienen derechos gracias al Decálogo de la Ancianidad, que Evita anunció por radio a todo el país aquél 28 de agosto, hoy hace 73 años. Hasta ese momento, las personas mayores eran excluidas de la sociedad una vez que ya no podían trabajar y las mujeres, eran quienes más sufrían esa situación. Esos derechos fueron incluidos en la Constitución Nacional de 1949.

El 28 de agosto de 1948, Evita anunció el Decálogo de la Ancianidad que comprendía derechos de asistencia, vivienda, alimentación, vestido, cuidado de la salud física, cuidado de la salud moral, esparcimiento, trabajo, tranquilidad y respeto. Hoy se cumplen 73 años de aquél hecho que marcó un antes y un después para las y los adultos mayores en nuestro país. Hasta ese momento, las personas que no tenían acceso a una jubilación y ya no podían trabajar por su edad, quedaban excluidas de la sociedad y pasaban a depender de sus familias o de la caridad, condenadas a la pobreza y el abandono.

A partir de la puesta en vigencia del Decálogo, la Fundación Eva Perón construyó hogares y se obtuvo la sanción de una ley que otorgaba pensiones a los mayores de 60 años sin amparo, acompañando la gran cantidad de medidas sociales puestas en marcha por el gobierno de Juan Domingo Perón.

Aquél 28 de agosto, en el Ministerio de Trabajo, Eva leyó la declaración de los Derechos de la Ancianidad, que fue transmitida por radio a todo el país, y puso en manos del Presidente, solicitando que fuera incorporada a la legislación y a la práctica institucional de la Nación.

Argentina fue precursora en la incorporación en su legislación de los derechos de los adultos mayores. Meses más tarde, el 18 de noviembre de 1948, fueron proclamados también por el Tercer Período de Sesiones de la Tercera Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

De allí en adelante el resto de los países del mundo comenzaron a poner el foco en la misma temática.

Los derechos de la ancianidad fueron incluidos en la Constitución Nacional de 1949, derogada tras el golpe de Estado de 1955.

Decálogo de la Ancianidad:

Derecho a la Asistencia: Todo anciano tiene derecho a su protección integral por cuenta y cargo de su familia. En caso de desamparo, corresponde al Estado proveer a dicha protección, ya sea en forma directa o por intermedio de los institutos o fundaciones creados, o que se crearen, con ese fin, sin perjuicio de subrogación del Estado o de dichos institutos para demandar a los familiares remisos y solventes los aportes correspondientes.

Derecho a la Vivienda: El derecho a un albergue higiénico con un mínimo de comodidades hogareñas es inherente a la condición humana.

Derecho a la Alimentación: La alimentación sana y adecuada a la edad y estado físico de cada uno debe ser contemplada en forma particular.

Derecho al Vestido: El vestido decoroso y apropiado al clima complementa el derecho anterior.

Derecho al Cuidado de la Salud Física: El cuidado de la salud física de los ancianos ha de ser preocupación especialísima y permanente.

Derecho al Cuidado de la Salud Moral: Debe asegurarse el libre ejercicio de las expansiones espirituales, concordes con la moral y el culto.

Derecho al Esparcimiento: Ha de reconocerse a la ancianidad el derecho de gozar mesuradamente de un mínimo de entretenimientos para que pueda sobrellevar con satisfacción sus horas de espera.

Derecho al Trabajo: Cuando su estado y condiciones lo permitan, la ocupación por medio de la laborterapia productiva ha de ser facilitada. Se evitará así la disminución de la personalidad.

Derecho a la Tranquilidad: Gozar de tranquilidad, libre de angustias y preocupaciones en los últimos años de existencia, es patrimonio del anciano.

Derecho al Respeto: La ancianidad tiene derecho al respeto y consideración de sus semejantes.