2 DE NOVIEMBRE DE 1955: PERÓN ABANDONA EL PARAGUAY Y COMIENZA SU LARGO EXILIO

Tras el golpe de septiembre, el presidente Perón pidió asilo en la embajada paraguaya. Comenzó allí la riesgosa tarea de salir del país con vida y sin que se desate la revuelta civil contra el golpe. Finalmente recaló en el país hermano donde tuvo una breve estadía para luego pasar a Panamá y abandonar definitivamente el continente, hacia un exilio que duraría alrededor de 17 años.

Los ataques iniciados el 16 de septiembre de 1955 contra el gobierno Constitucional de Juan Domingo Perón, culminaron el 20 de ese mes con el derrocamiento definitivo del líder de los trabajadores. Esa mañana, Perón acudió a la embajada del Paraguay y pidió asilo. Desde allí se trasladó a la Cañonera militar del país hermano, que se hallaba anclada en el Puerto de Buenos Aires para recibir reparaciones y mantenimiento. La nave fue el lugar más seguro ya que se temía un atentado contra la vida del presidente depuesto. Una vez allí, por nota, los paraguayos informaron a la junta militar y a la cancillería argentina que Perón estaba bajo su asilo.

Permaneció en el barco por varios días. Se temía un levantamiento civil contra el golpe y a la vez, que los partidarios del golpe, atacasen el lugar donde se encontraba el presidente. Se habían filtrado supuestos planes para atacar la Cañonera y matar a Perón. Debía salir del país, pero la salida también era riesgosa. El almirante Isaac Rojas –que en sus memorias se quejó de los comandos civiles por no irrumpir en la embajada paraguaya y hacer justicia por mano propia– dispuso que una formación de torpederas bloquease una posible salida de la cañonera y que fuera hundida si quisiera escapar. El dictador Lonardi rechazaba que la salida fuese por el río. Temía que, ante el paso del buque, se produjeran levantamientos en el litoral, donde el fervor peronista era muy fuerte.



Finalmente, se decidió que el viaje fuese en un avión Catalina, un hidroavión, piloteado por Leo Nowak, héroe de guerra y piloto personal de Stroessner. Perón pudo salir del país el 2 de octubre. El viento en el Río de la Plata hizo más complicado el trasbordo. Durante el vuelo a Asunción, el “Catalina” fue escoltado por aviones Gloster Meteor de la Fuerza Aérea Argentina, hasta la frontera paraguaya. Un brigadier recordó que, hallándose a cargo de ese operativo, recibió instrucciones de derribar la nave: “Veinte minutos antes del rescate de Perón recibimos la orden de suspender la acción. Estábamos armados con ametralladoras para derribar el anfibio paraguayo”.

La presencia de Perón en un país tan cercano ponía nerviosos a los golpistas, que presionaban sobre las autoridades. El gobierno paraguayo aceptó la petición de trasladarlo a un lugar más alejado de la frontera con Argentina. Se temía además la influencia del conductor del peronismo en la región.

Perón no era una personalidad extraña en Paraguay. Además de sus diversos encuentros con presidentes y políticos de aquél país, en agosto de 1954, viajó especialmente para devolver las banderas tomadas durante la guerra de la Triple Alianza (1865-1870). Un fuerte gesto simbólico que le significó la gratitud y el afecto del pueblo hermano. Su estadía fue tranquila. El 8 de octubre de 1955 cumplió allí 60 años, siendo saludado por numeroso público y diversas instituciones sociales y deportivas, con acompañamiento musical de polkas, guaranias y hasta la tradicional Marcha Peronista.

Las presiones de antiperonistas y la Embajada de Estados Unidos, más los constantes rumores de atentados en su contra, hicieron que decida abandonar ese país. El 2 de noviembre de 1955, en un avión facilitado por el gobierno paraguayo, despegó del Aeropuerto de Asunción rumbo a Nicaragua, destino reemplazado por Panamá. Allí comenzó definitivamente una nueva y difícil etapa para el pueblo argentino y un largo exilio para Perón que debió estar lejos de su país durante 17 años.